Es mentira que debamos renunciar al estado del bienestar. Lo que tenéis que hacer es identificar la ideología del que os lo quiera explicar. No hay ideologías (se nos viene recordando). Pero señores: ¡Ése es precisamente el mal por el que nos encontramos donde nos encontramos! Y si es verdad que no hay ideologías —la ideología de la no-ideología—, al menos sí que existe un malestar creciente.
Los males del mundo creo que todos los conocemos y las soluciones tampoco son tan difíciles. Hasta que no encontremos un nuevo planeta donde seguir nuestra desenfrenada huida hacia delante, más nos valdría emprender una humilde tarea de introspección. La política contemporánea debería centrarse en detener el desarrollo material y prever cómo se podrían distribuir las pérdidas que sin duda se producirán en abundancia cuando paremos la máquina diabólica...
Porque el loable sueño de nadar en la abundancia se ha convertido en una detestable pesadilla de excrementos, y el amor a la vida en un gigantesco charco de sangre y savia derramadas. Porque más valioso que el frío diamante es la cálida gota de lluvia, más que el estéril metal dorado, la fecundidad de la abeja y la flor, y más que los intereses del capital... una desinteresada simpatía universal.
Víctor Manuel - Quiero abrazarte tanto - 1970


