
The John Lennon and Yoko Ono photograph by Annie Leibovitz
En nuestra modernidad nos hemos ido liberando de algunos viejos prejuicios sexuales de tal forma que hoy se aceptan ciertos supuestos que en el pasado hubieran sido considerados indecorosos o escandalosos. Se podría decir que hemos llegado a un consenso (al menos intelectual) de cómo debería ser la práctica sexual para que ésta se considere legal o moralmente aceptable:
Debe realizarse entre adultos o entre adolescentes
(pero no entre un adulto y un menor)
dentro del consentimiento mutuo y en la intimidad.
A este precepto escaparía por motivos algo misteriosos (seguramente hipócritas) el ejercicio de la prostitución, de tal manera que el negocio sexual debe manejarse dentro del fraude fiscal, la proliferación de mafias y la corrupción política.
En cuanto a la exhibición pública de la desnudez de nuestro cuerpo existen reglas algo más difusas de hasta dónde está, o no, permitido enseñarlo, y según en qué sitios. Nuestra sociedad además, se siente escandalizada de que haya otras culturas donde se exige el rostro cubierto de la mujer, y puesto que muchos de esos ciudadanos conviven con nosotros, también se podrían poner limitaciones a lo que se puede o no ocultar, como es el caso del debate en torno a si se debe prohibir el velo islámico.
Y digo todo esto porque lo que realmente quería era poneros el video de Fernando Arrabal “Mi idolatrada felatriz”, una poesía que bordea lo moralmente aceptable al ponernos delante de una exhaustiva reflexión sobre la felación. No creo que escandalice demasiado, pero sí que es original y a mí me resulta incluso bello (puede que sea porque me cae bien Arrabal).
