He comenzado un nuevo romance. Creí que esas cosas ya no estaban destinadas para mí. Y no es un romance cualquiera. Ella es la cosa más dulce que podáis imaginaros, a su lado uno se olvida de todas las penurias, los cansancios, los malhumores, y el horizonte se abre a regiones infinitas donde parece posible retozar eternamente y sin dolor. Pero también da un poco de miedo. El sentimiento de libertad que te embarga es tan grande que serías capaz de todo, y nada parece lo suficientemente amenazante como para renunciar a ese amor. No diré cómo se llama pero todos la conocéis, y no se parece en nada a una anciana vestida de negro con una guadaña, es más bien... como un claro de luna.
Blue note jazz
Hace 1 mes
