lunes, 17 de octubre de 2011

Allegoria alchymica

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La buena nueva de la alquimia reza: así como una vez “brotó una fuente” en Judea, también existe una Judea arcana, cuyo camino no se encuentra tan fácilmente, y una fuente escondida cuya agua parece tan carente de valor y a la vez tan amarga que apenas se considera útil para nada. Sabemos por numerosos indicios que el hombre y su interior son el arcanus locus en el que se encuentra aquella aqua solvens et coagulans, aquella medicina catholica o panacea, aquella scintilla de la “luz natural”. Nuestro texto muestra hasta qué punto los alquimistas pusieron su arte en paralelo con la revelación divina y lo comprendieron al menos como su complemento esencial. Fueron ciertamente pocos electi los que formaron la aurea catena que une cielo y Tierra, pero ellos son los padres de la ciencia natural de nuestros días. Ellos son quienes, sin saberlo, ocasionaron el cisma entre fe y saber y condujeron al mundo a tomar consciencia de que con la revelación no se había dicho nada completo ni definitivo. (336)

Todos los textos, tanto el anterior como los que siguen, son extractos del libro de Carl Gustav Jung: Mysterium coniunctionis, que el propio autor considera su obra cumbre: "Solo con Mysterium coniunctionis mi psicología se situó definitivamente en la realidad y se cimentó históricamente como un todo. Con ello mi tarea estaba terminada, mi obra hecha y cumplida". Libro que estoy leyendo en la actualidad, con dificultad (como me ocurre con toda su obra) pero con sumo placer, y que quiero compartir con quien le pueda interesar. Los números entre paréntesis aluden al párrafo de donde extraje el texto y a las expresiones latinas les he adjuntado su correspondiente traducción no siempre tan obvia.

Sunrise with Sea Monsters by J. M. W. Turner (1845) — Tate Gallery, London

Allegoria alchymica

Si para interpretar los sueños necesitamos algún conocimiento de los antecedentes personales del soñante, para entender las parábolas alquímicas debemos conocer los antecedentes simbólicos de la alquimia. (183)

Texto de Filaleto:

Si logras regar esta tierra seca con su propia agua, los poros de la tierra se ensancharán

Interpretación:

Si consideras tu falta de fantasía, de ideas y vitalidad interior, (…) se producirá algo, pues el vacío interior esconde una plenitud igual de grande con tal de dejarte simplemente penetrar por ella. Cuando te muestres accesible a la llamada del desierto el anhelo de plenitud vivificará el yermo vacío de tu alma como la lluvia la tierra seca. (Así habla el alma al laborante [al alquimista], que tiene la vista clavada fijamente en su horno y se rasca las orejas porque ya no se le ocurre nada). (184)

y ese ladrón exterior será expulsado con los malhechores,

Eres tan estéril porque, sin saberlo, algo así como un espíritu maligno obstruye el manantial de tu fantasía, la fuente de tu alma. (…) Querrías hacer oro porque piensas que “no hay mayor plaga que la pobreza, la riqueza es la suma dicha”. Querrías resultados que adulen tu superbia, en una palabra, quieres y esperas algo de tu conveniencia, pero presientes con espanto que de eso no hay nada. Por eso no quieres ser fructífero, pues entonces lo serías simplemente por Dios y no desgraciadamente por ti. (185)

entonces el agua, mediante una adición de verdadero azufre, será purificada de su suciedad leprosa y de la humedad hidrópica superflua

Expulsa por lo tanto esa codicia bruta y vulgar que de manera tan infantil como miope solo se fija metas situadas dentro de su horizonte. (…) El agua de tu interés no es pura, está envenenada con la lepra común a toda vulgar codicia. (…) Cuanto más dependas de lo que todo el mundo quiere, tanto más serás un hombre cualquiera, alguien que en todo caso aún no se ha descubierto a sí mismo. (…) “…Pero al que ansía consumirse / en la llama, yo lo alabo”, es decir, quemarse en el fuego propio sin tener la sensación de ser una especie de cometa o de faro peregrino que indica a los otros el camino “correcto” que él mismo desconoce. Lo inconsciente desea que se interesen en él y por él y exige primero ser aceptado como es. (…) Fluyendo constantemente, la fuente expresa un fluir asimismo constante del interés hacia lo inconsciente (…). En efecto, cuando se dirige la atención hacia lo inconsciente éste ofrece sus contenidos, que entonces fertilizan la consciencia como un manantial de agua viva; la consciencia es tan tierra árida como lo inconsciente si ambas mitades de la vida anímica están separadas entre sí. (186)

Este ladrón es un malvado armado con malignidad arsénica, al que teme el joven alado y del que huye.

El punto de vista del hombre interior está amenazado en la medida en que predomine el exterior. A veces solo le salva su invisibilidad. Es tan poca cosa que nadie lo echaría de menos si no fuera la conditio sine qua non de la paz interior y de la felicidad. (188).


Uno — Letra de Enrique Santos Discépolo (1950)


Traducción de expresiones latinas:

arcanus locus — lugar oculto
aqua solvens et coagulans — agua que disuelve y solidifica
medicina catholica — medicina universal
scintilla — chispa, centella
electi — elegidos
aurea catena — cadena de oro
superbia — soberbia





10 comentarios:

C.C. dijo...

Hasta mañana, Atman. Tengo que volver y leer esto con calma, y posiblemente captaré algo más que hoy.

Ātman dijo...

Hola, CC. Tengo interés en saber hasta qué punto se entiende o no se entiende nada. Jung maneja conceptos bastante complejos y mucho más si no has leído nada de él, además, intentar extractar de su estilo literario donde las ideas se entrelazan continuamente puede ser una tarea que pudiera quedarme grande. Pero no creas que por eso voy a tirar la toalla, pues mi empeño, primero en comprender la psicología junguiana y más tarde tratar de comunicarla, no lo voy a abandonar tan fácilmente.

C.C. dijo...

Vaya tarea o más bien deber que me has impuesto. Me recuerda el liceo. No soy tu lectora más apropiada para darte una respuesta, ya sabes mi capacidad intelectual....

De tu post o mejor dicho del post de Jung, saco una lección : son la conciencia de lo inconsciente y la fe los que nos pueden llevar a la felicidad y la creatividad.

Antes hay que purificar lo inconsciente (mejor con la ayuda un psiquiatra, digo yo) sino no funciona.

Ātman dijo...

Gracias, CC. Perdona que no me haya dado cuenta de que con mi petición te estaba haciendo ¡un examen! Tu capacidad intelectual (que yo tengo en muy buena estima), para este caso tampoco sería lo más importante, pues para comprender el mundo de lo simbólico son mucho más necesarias otras cualidades, como la percepción y la imaginación, por ejemplo. De todas formas el examen que te pedí y que generosamente has accedido a hacer, era realmente más una prueba sobre mis virtudes comunicativas que sobre tus capacidades comprensivas (al menos esa era la intención). Ahora, por meterme en este lío, debo hacer una evaluación referida a la comprensión del post, y esta es, digamos —generosamente— un aprobadillo raspado. El problema, creo, es que el post carece de una necesaria introducción.

C.C. dijo...

Atman, sería interesante saber cómo interpretas tú los símbolos de Phylalèthe y compararlos con las interpretaciones de Jung.

En el caso de la primera sentencia,por ejemplo, la tierra podría ser la conciencia o la sabiduría , el agua el potencial escondido en cada uno de nosotros. Quiero decir que es lo que podría pasarte por la cabeza cuando la lees. Luego estudias lo que le paso por la cabeza a Jung, y ves que tiene un poco que ver pero muy poco.

Interesante sería también que tú disertases para hacérnoslo más comprensible, un poco como Gaarder en El Mundo de Sofía.

Ātman dijo...

En tu último comentario incurres en varios errores, CC. Me temo que debo rebajarte la nota (como ha hecho Moody’s recientemente con la maltrecha economía española). Los símbolos aunque parezcan algo caprichoso y aleatorio poseen un significado complejo (que se pueden leer en diferentes niveles) pero son completamente inequívocos. El color negro por ejemplo simboliza la oscuridad, la noche, la muerte, etc. y esto es inamovible. El segundo error, más grave si cabe, es que sobrevalores mis capacidades, aunque es de agradecer tan elevada valoración sobre mi persona. Para hacer comprensible el contenido —para mí maravilloso— de toda la psicología junguiana, y de Mysterium coniunctionis en particular, obviamente hay que leer a Jung, pero en caso de querer sintetizar ideas sueltas, hay que ponerlas medianamente dentro del contexto en que fueron expresadas. Ésa es la tarea que debo abordar si quiero que lo extractado se parezca “en algo” a lo que Jung escribió. Si no me entra demasiada pereza y confío un poco en mis comprensiones y capacidades comunicativas, es posible que insista sobre el tema con más precisión. Muchas gracias por tu interés... eso me da ánimos, alegra mi alma, fertiliza mi tierra árida con el agua que disuelve y coagula (separar para volver a unir en un nivel superior), lo consciente y lo inconsciente se comunican nuevamente (la fuente vuelve a brotar) y ello es causa de renovada inspiración…

Anónimo dijo...

Monsieur le professeur, no vale. Pues no sales del simbolismo. Esta bien claro que el agua abreva la tierra, la vuelve fértil. Mas, yo, como alumna tuya, quiero saber ¿ qué es mi "propia agua".¿ Es un manantial subterráneo que tengo en mí y que todavía tiene que brotar ? ¿ Una idea, un sentimiento, un talento ? ¿ Eres tú, él que me la regala con este post ? En tal caso, no es "propia" mía.

Te das cuenta que no toco a Jung, todavía estoy intentando sacarle sentido a la primera sentencia de Filaleto.

C.C.

Ātman dijo...

¡Pobrecita mía, vaya profesor te has buscado! Bueno, no importa, juguemos a profesor y alumna… Tienes razón en que estoy escurriendo el bulto, pues una cosa son los símbolos y otra la interpretación psicológica de un texto. Antes de comenzar con el texto de Filaleto, Jung hace la observación de que al igual que para interpretar los sueños hay que conocer los antecedentes personales del soñante, para interpretar los tratados alquímicos hay que conocer algo sobre los antecedentes que caracterizan a esta disciplina. Filaleto es un alquimista bastante moderno, pero hay que tener en cuenta que la alquimia comienza en épocas anteriores a Cristo. En esa época no existía apenas la ciencia y “la verdad” era “la verdad revelada”. La labor del alquimista era por tanto la manipulación de sustancias tan oscuras a su comprensión que, según Jung, lo que se trasluce es que ellos no buscaban, como se ha dicho, la transmutación de las sustancias en oro, ni la panacea universal que todo lo cura, ni el elixir de la vida que prolonga eternamente la longevidad. No se conoce ningún caso histórico de un alquimista que se haya hecho inmensamente rico o longevo... entonces: ¿por qué los alquimistas no se desanimaron y abandonaron esta práctica? Jung supone que al trabajar con materiales tan oscuros intentando buscar respuestas, lo que hacían —sin darse cuenta— era proyectar su propia psique en la materia, y lo que realmente investigaban era sobre su alma, de hecho, a las sustancias que manipulaban las solían adjetivar para diferenciarlas de las sustancias corrientes: “el oro filosófico”, “el agua de vida” etc. Una vez dicho esto, hay que imaginar al laborante frente a su horno buscando la transmutación filosófica de las sustancias, interpretando lo que ocurría, volcando sobre el misterio de los materiales el no menos grande misterio de su psique. En este contexto, el texto de Filaleto se interpretaría como que “la tierra” es la obra alquímica propiamente dicha, y debe ser regada con “su propia agua”, es decir, con la inspiración del alma del alquimista, y esa inspiración no es otra cosa que poner en comunicación los contenidos inconscientes con la consciencia, camino que se abre si nuestra agua es pura, bienintencionada, si nuestro objetivo es dejar que ocurran las cosas por sí mismas y no para mayor gloria nuestra. El agua sería entonces ese fluir, como una cascada que comunica lo superior con lo inferior, lo consciente con lo inconsciente (no es casual que el título del libro sea “Mysterium coniunctionis”.

C.C. dijo...

Gracias, Atman. Ahora eres tú quien alegra mi alma pues me has guiado a un claro en este bosque junguiano de puntos de interrogación.

Buen fin de semana y algo de lluvia para Murcia que aquí de momento nos sobra.

C.C.

Clóvis dijo...

Já li várias partes da Obra Completa de C. G. Jung. A que mais toca (as profundezas da alma) é a Psicologia e Alquimia e Mysterium Coniunctionis. Para sua compreensão é mandatório que nos guiemos pela nossa própria percepção, natural!