miércoles, 29 de junio de 2011

El mundo gay desde el mundo hetero

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Cómo será la cosa, que debimos importar la palabra inglesa gay para que al referirnos a la homosexualidad masculina no tuviéramos que hacerlo con la tan peyorativa de marica.

Fotograma de Querelle

En mi juventud, con 16 o 17 años, me levantaba empalmado casi todas las mañanas. Desde un principio tuve muy claro que a mí lo que me iba eran las mujeres. Fui educado dentro de una familia latina donde no se hablaba casi nunca de sexo, y si se hacía era para contar algún chiste. No como esas familias germanas o nórdicas en las que todos sus integrantes deambulan en pelotas por la casa, se dan besos en la boca y el sexo pareciera no tener secretos para ellos. (Tengo entendido que entre los esquimales, si alguien pernocta en la casa, el anfitrión está obligado por cortesía a ofrecer que su esposa pase la noche con el invitado).

Para un hetero masculino solo la homosexualidad femenina tiene visos de ser algo agradable, excitantemente interesante, mientras que la homosexualidad masculina resulta grosera y desagradable. Sin embargo, en una época que frecuentaba yo los cines de arte y ensayo madrileños, tuve una erección homosexual mientras contemplaba la película de Fassbinder, Querelle. Como la película se estrenó en el 82, se puede decir que mi único conato gay ocurrió cuando tenía yo 22 años. También recuerdo que mi mejor amigo de la escuela, entonces tendría yo 15 años, era bastante afeminado y poeta, y nuestra diversión consistía en recorrer las calles del Madrid de los Austrias mientras leíamos sus poesías; pero no recuerdo que saliera el tema de su posible homosexualidad ni que ese tipo de atracción estuviera presente en nuestros encuentros. Como dije antes, yo siempre fui heterosexual. Puedo saber lo que siente un gay haciendo el amor porque después de todo los cuerpos no son tan distintos, de hecho, en una de mis relaciones de pareja practiqué la sodomía por error y no fue nada desagradable. Si acaso será el gay el que se pierde algo, pues no puede realizar el coito a través de una vagina. En cualquier caso, y volviendo a mi único episodio homosexual de excitarme con aquella película, eso significa que ese comportamiento cabe perfectamente dentro de las opciones sexuales disponibles, al menos en mi caso, y que si no llegué a indagar en esa temática fue porque no quise, pues si me hubiera dedicado, por ejemplo, a ver películas porno homosexuales, seguramente se hubieran repetido las erecciones.

jueves, 23 de junio de 2011

Mi ecosistema privado y las bacterias

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Toda la población mundial multiplicada por 20, ése es el número de animalitos que me estoy tomando con cada pastilla, unas 120 mil millones de bacterias vivas pertenecientes a 8 especies: Streptococcus thermophilus, Bifidobacterium breve, Bifidobacterium longum, Bifidobacterium infantis, Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus plantarum, Lactobacillus paracasei y Lactobacillus delbrueckii subs. bulcaricus.

Micrografía electrónica de baja temperatura de un cúmulo de bacterias E. coli (Escherichia coli) ampliado 10.000 veces. Cada cilindro redondeado es un individuo. Una variante de esta misma bacteria causó numerosas muertes recientemente en Alemania.

Lo que estoy tomando no es un medicamento sino un complemento alimenticio que se compra en las farmacias y que sirve para restablecer la flora intestinal, esto es: un probiótico.

Hace ya siete años que soy ovo-lacto-mico-vegetariano (1) y tres que me radicalicé aún más y me hice vegano. Pero no estoy faltando a mis principios por dos razones, en primer lugar porque aunque antes los llamé animalitos, las bacterias no son animales ni vegetales sino que  forman un reino aparte, y en segundo lugar porque aunque las ingiera no las estoy devorando sino invitándolas a formar parte de mi organismo, mi cuerpo no va a digerirlas sino que les va a hacer un sitio en mi intestino formalizándose así un maravilloso acuerdo de mutuos beneficios, esto es: una simbiosis.

Se dice en la red:

Muchas especies animales dependen muy estrechamente de su flora intestinal. Por ejemplo, sin ella, las vacas no serían capaces de digerir la celulosa ni las termitas alimentarse de madera, ya que no son ellas mismas sino su flora intestinal las que son capaces de procesar este tipo de alimentos. En el ser humano la dependencia no es tan radical pero sí es importante. Ayudan en ocasiones a la absorción de nutrientes y forman un ecosistema complejo que se autorregula y se mantiene en equilibrio. Ver en la Wikipedia

En el cuerpo humano hay aproximadamente ¡diez veces más cantidad de células bacterianas que de células humanas! de las cuales un gran número se encuentran en la piel y el tracto digestivo. Aunque el efecto protector del sistema inmune hace que la inmensa mayoría de estas bacterias sean inofensivas o beneficiosas, algunas bacterias patógenas pueden causar enfermedades infecciosas, incluyendo cólera, sífilis, lepra, tifus, difteria, escarlatina, etc. Ver en la Wikipedia

Es fascinante darse cuenta que nuestro cuerpo no es un monolito sino un pluriorganismo lleno de células que viven se reproducen y mueren autónomamente (2), y que de ese conjunto de células que viven para dar vida "al gran ecosistema" que somos cada uno de nosotros, la mayor parte de ellas ni siquiera son humanas sino que pertenecen a otros seres vivos, como son los virus y las bacterias.

Our House - Crosby, Stills & Nash


NOTA: El mundo de la biología y el de la medicina, me parecen tan fascinantes como complejos y yo, que soy un profano en ambas materias, pido disculpas por anticipado por si he cometido algún error de bulto.

1.- Lo de mico-vegetariano es una invención/aportación mía y se refiere a que además de vegetales, huevos y lácteos, los vegetarianos consumen igualmente hongos, lo que no está incluido en esa expresión tan pretendidamente informativa que se emplea para definir la dieta de los vegetarianos no estrictos.

2.- Los glóbulos rojos sólo viven unos 120 días, las células que recubren el estómago y las de la epidermis un par de semanas. Cada tejido tiene su tiempo de renovación y sólo las neuronas de la corteza cerebral, y pocas más, parece que duran hasta la muerte. Ver en la red

lunes, 20 de junio de 2011

I Shall Be Released (The Band)

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Cuando yo tenía 17 años corrían paralelos el año 77 y un hermoso sueño hippie. Era una época ahumada por el incienso y el hachís, tomábamos té, escuchábamos música folk rock y me había enamorado de una chica alemana mayor que yo y que usaba gafas y amplios vestidos estampados. Era (y soy) un enamoradizo sin remedio y me ha dado por recordar los tiempos de mi juventud, quizás porque me hago mayor o porque trato de reencontrarme con aquellas cosas esenciales que alguna vez me pertenecieron y luego perdí. Y aunque se supone que vivo en un período de decadencia, imagino una vejez dorada donde transmitir mis conocimientos, revisando lo que fue mi vida, libre y desnudo de todas las cosas estúpidas que alguna vez creí importantes.




Para la de Joe Cocker: pinchar aquí

viernes, 17 de junio de 2011

Los indignados pierden los papeles

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Los del movimiento 15-M están indignados y ahora además han roto su promesa de la no violencia. El excelentísimo alcalde de Madrid, Don Alberto Ruiz-Gallardón, fue brutalmente agredido mientras sacaba a su perro por la noche. Pensaréis: estará ingresado de gravedad en algún hospital. Pues no, no se trata de lesiones físicas sino psicológicas, igual que aquellas que recibieron los parlamentarios catalanes impedidos de poder llegar a su trabajo apaciblemente como se merecen tan respetables representantes populares.



"El president" ha advertido que se hará uso de la fuerza para contraatacar tamañas agresiones, y puesto que recientemente ha habido intervenciones suficientemente fuertes por parte de los mossos d'esquadra, esas palabras podría suponer una escalada en la voluntad de reprimir a los violentos. ¿Sacar el ejército a las calles, quizás? Es lo que se merecerían esta pandilla de pulgosos, extremistas, y peligrosamente próximos a la kale borroka y la lucha armada. Para que luego se diga que los políticos ganan mucho o que disfrutan de excesivos privilegios a la hora de su retiro o condiciones de trabajo. Como auténticos “James Bonds” estos sacrificados mártires de la democracia han debido entrar "al parlament" algunos en helicóptero otros escoltados, y las agresiones físicas y verbales les dejarán no pocas secuelas traumáticas… deberían aumentarse el sueldo y rebajarse las horas de esta actividad convertida hoy en algo tan peligroso.

Y ahora para rebajar la tensión de estos momentos tan álgidos de la política española, un documento estremecedor proveniente del lejano oriente

Japan sea monster

miércoles, 15 de junio de 2011

Dudas amorosas

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Ella era preciosa, espontánea, atrevida, ingenua pero inteligente, valiente, desenfadada, sin dobleces, todo le interesaba, de todo quería probar y lo mejor: ¡Yo lo era todo para ella! Cuando hacía acto de presencia en cualquier lugar llamaba poderosamente la atención de los caballeros. Yo nunca fui un experto en las artes de ligar pero con ella me resultó muy fácil, me bastó cogerla de la mano, ella no me rechazó y esa misma noche se quedó a dormir. A partir de entonces fuimos uña y carne. En nuestros encuentros apenas hablábamos, todo era lenguaje corporal, sexual, amoroso. No nos interesaban las complicaciones de la vida sino la sencillez y la plena entrega a nuestra aventura. No pensábamos en el futuro, llegábamos tarde o faltábamos a nuestros compromisos con el mundo exterior, queríamos alargar las horas y los días, permanecer el mayor tiempo posible juntos. Nos entendíamos tan bien en la cama que una vez estando echados uno junto al otro copulamos sin haberlo pretendido. Por supuesto ese paraíso tenía las horas contadas (si no, no estaríais leyendo este post). ¿Qué falló? —No lo sé. Yo era joven y tonto, se me ocurrió que tenía que probar otras cosas y le dije que debíamos dejarlo por algún tiempo, y el tiempo pasó, y yo me olvidé de ella, y ella se emparejó con otro. Un día, andaba yo tras una chica que no me hacía demasiado caso, había comprado unas entradas para ir al teatro, no la había consultado previamente y como resultado obtuve una negativa, entonces, furioso y despechado cogí mi agenda y comencé a llamar a todas mis conocidas, prometiéndome que aquella que aceptara acompañarme sería receptiva de todo mi amor frustrado. La invitación sin apenas tiempo era una y otra vez rechazada pues todas parecían tener otros compromisos, me encontré sin buscarlo frente a su teléfono, hacía mucho que no sabía nada de ella pero ya casi era mi último recurso, así que la llamé, hablamos, y aceptó. Llegó tarde y llorando, se había peleado con su compañero: ¡Vivía con otro y se había escapado para venir conmigo! Esa noche no se quedó a dormir pero me dijo que iba a romper su relación. Dicen que segundas partes no son tan buenas como primeras, pero siempre hay una excepción que confirma la regla porque esa segunda etapa fue aún mejor que la primera, solo que había un pequeño problema: ella debía romper su otra relación, y no fue fácil. Al final todo terminó como el rosario de la aurora: Descubrí que me ponía los cuernos con su ex, con cualquier desconocido, e incluso (aunque eso no me importaba) que era bisexual, llegó a proponerme que hiciéramos un trío con una conocida suya (me negué). Por último rechazó que veraneáramos juntos, se fue a vivir a otra ciudad y no volví a saber de ella. Bueno sí, hubo un tercer intento por su parte de retomar la relación, pero no cuajó y, afortunadamente para mi salud mental, nuestro maltrecho amor se diluyó poco a poco en la nada.


lunes, 13 de junio de 2011

Un día en el Oceanográfico

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Cuando cruzaba la pasarela que conducía a los acuarios del ártico (en la primera piscina a la derecha), lo vi por primera vez. Era una mancha sinuosa increíblemente grande. Pensé: ¡no puede ser! La silueta subacuática se acercó y emergió del agua: Ante mí se alzaba una mole que seguramente sobrepasaba la tonelada. Era una morsa macho, con sus dos enormes colmillos, de los cuales uno estaba incompleto, y que con sus aletas pectorales se cacheteaba su enorme cabezota llena de bigotes al tiempo que soltaba una especie de bramido entrecortado y acompasado con los golpes... hecho lo cual, se volvió a sumergir.


Hasta entonces había visto animales efectivamente majestuosos: tiburones, mantas raya, peces sierra, delfines, y otros pequeñitos y delicados pero no por ello menos interesantes: caballitos y dragones de mar, anémonas, corales y medusas (de bellísimos diseños y colores); pero como aquella aparición: ninguna. Jamás lo olvidaré. Ese tremendo animal había salido fortuitamente en el momento en que yo llegaba, pero tenía la sensación de que me había percibido, había captado que yo lo comprendería y se había levantado de las aguas para mostrarme su dolor. Suelo rehuir acudir a los zoológicos precisamente porque conozco mi sensibilidad y en vez de disfrutar de todos esos animales tan maravillosos, me deprimo pensando en sus circunstancias. Evidentemente hay algunos animales que no deben enterarse de dónde se hallan (ya me diréis qué podrá sentir una medusa), pero con los mamíferos en concreto ya es otro cantar. Por muy grandes y sofisticadas que sean las reproducciones de sus hábitats, nada puede parecerse ni aproximarse a las enormes extensiones y riqueza de los territorios que les son propios; ese marco incomparable donde realizar sus actividades con naturalidad y en libertad. Ni la piscina ni el cercado más grande jamás construidos se pueden comparar con las majestuosas dimensiones de una sabana, una selva, o un océano. A mi preciosa morsa la tenían acompañada de una hembra. En Youtube se pueden ver algunos videos donde se nos revela que este presidiario, victima de la didáctica escolar, el espectáculo familiar y el negocio (y para regocijo de los visitantes), ha desarrollado una desenfrenada actividad sexual, que yo achaco precisamente a la saciedad que debe sentir por su cautividad (*). Es muy triste que sean precisamente los niños pequeños, los asistentes que visitan con más frecuencia estas cárceles terribles, los que aprendan a contemplar la crueldad con indolencia en lugar de adquirir la empatía y la compasión que merecen todos los animales. Hemos forjado un mundo horripilante donde no solo condenamos a la agonía a grandes grupos de individuos, asfixiándolos —saqueando, recortando y envenenando sus tierras—, sino que además tenemos la desfachatez de personalizar el castigo en individuos concretos para su exhibición. Tremendos animales que en una lucha cara a cara nos destrozarían en un instante, los vemos ahora sometidos y ultrajados, denigrados a ser una atracción de feria... Animales que nunca podrían cometer delitos —porque en ellos no existe la perversión—, son condenados a cadena perpetua en terribles condiciones.

Por cierto, para mayor desagrado mío se me ha pasado por la cabeza que algún padre pudiera quejarse al director del Oceanográfico por el comportamiento tan amoral de mi morsa y que dicho responsable se viera en la tesitura de intentar aplacar esos impulsos... drogándolo... ¡o realizándole una lobotomía! al mejor estilo “Alguien voló sobre el nido del cuco”. Estoy convencido de que muchos animales han de rebelarse ante tan duras condiciones, que algunos perderán la cordura y que en ocasiones deberán ser sacrificados o amordazados de alguna manera. Como veis, una inocente visita al zoológico se convierte en todo un drama para los que tenemos ciertas sensibilidades.


Vidas Rebeldes (The Misfits) - 1961 - John Huston
Estos vaqueros saben cómo conseguir un puñado de dólares, deberán cazar algunos caballos
salvajes y venderlos a la industria cárnica (que elaborará con ellos comida para perros).





NOTA: (*) A este respecto he de admitir que no conozco el comportamiento sexual de las morsas macho en libertad ni el de "mi morsa" cautiva en particular, por lo que la historia que os acabo de contar sobre su obsesión sexual es solo una suposición mía y podría ser completamente falsa.

miércoles, 8 de junio de 2011

The Ocean - Richard Hawley

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Escuché esta canción por primera vez en un video promocional de Teledeporte, de RTVE, sobre náutica de competición. Me apetecía volver a verlo y escuchar de nuevo tan evocadora canción, y me encontré con este montaje de Altoturia, editado con un excelente buen gusto y bellísimas imágenes. Que lo disfrutéis y os llene de belleza... de humedad y de salitre.
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lunes, 6 de junio de 2011

El día que llegaron los espectros

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No eran ni una ni dos ni tres, sino literalmente millones de naves alienígenas. Aparecieron por la noche y sin preaviso. Lo más asombroso de todo es que aunque todos podíamos verlas nadie hablaba de ellas. Nos amenazaban directamente pero no se precipitaban, simplemente habían llegado. Parecían puntas de flecha más bien rectangulares y planas como láminas de acero y estaban suspendidas tan próximas que se podían observar los paneles y remaches con los que habían sido construidas. Su aspecto no difería demasiado de las naves humanas, solo que no hacían ruido y se desplazaban increíblemente lentas e increíblemente cerca de los edificios, como observando cada movimiento, viendo lo que hacíamos y oyendo lo que decíamos. Nadie hablaba de ellas porque probablemente ya estarían gobernando el mundo, quizás nos habían condicionado y anulado la voluntad, el caso es que no había alarmas mundiales ni nos preparábamos para la guerra ni nada se mencionaba en las noticias. Pero allí estaban, eso lo puedo asegurar, reptando por el espacio, siguiendo de cerca nuestros pasos… en cada vecindad… de cada barrio. El silencio era general, todos deambulábamos sometidos a una gran tensión pero sin tener una idea clara de cómo actuar. Estábamos aterrorizados, teníamos miedo… mucho miedo, y asombrosamente esa angustia nos mantenía indiferentes y paralizados. Allí estaban las naves... pero no pasaba nada. Y yo... yo tenía la sospecha de que aquello lo habíamos despertado nosotros y que ya no volveríamos a ser libres nunca más. Veía a los alienígenas como grandes lagartos de mirada fija y piel escamada... podía sentir sus pensamientos torpes y malignos... nos estaban observando... Si aquello era un castigo divino, era un tremendo castigo.


Tangerine Dream - Madrigal Meridian - 1978

miércoles, 1 de junio de 2011

Los Complejos y el Inconsciente - El método de asociación

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Radiotelescopio de Arecibo - 1990 - El astrónomo polaco Aleksander Wolszczan descubre el púlsar PSR B1257+12, lo que más tarde le conduce a descubrir sus dos planetas orbitales. Estos son los primeros planetas extra-solares descubiertos y de existencia plenamente probada.



Siempre se supuso pero no se tenían pruebas, que al igual que le ocurre a nuestra estrella, el sol, las demás estrellas del cielo estarían acompañadas por sus respectivos planetas. De hecho no se sabe aún con exactitud si tales sistemas planetarios son la norma o la excepción, pero desde que se descubrieran indicios del primer planeta orbitando alrededor de Gamma Cephei Ab, allá por el 1988 (existencia finalmente confirmada en 2002), se han descubierto varios centenares de planetas extrasolares más.

Traigo este tema astronómico porque el método para buscar y confirmar la existencia de planetas tan lejanos se parece mucho al que emplea la psicología con los complejos. Concretamente, ya que ambos objetos (planeta y complejo) están fuera del alcance de la vista, la técnica consiste en descubrir las perturbaciones que éstos producen: sobre su estrella el planeta y sobre la consciencia el complejo.

Un planeta suficientemente masivo puede alterar la órbita de su estrella,
de manera medible por medio de su velocidad radial.

Un complejo suficientemente importante puede alterar la atención de la consciencia,
de manera medible por medio de su velocidad de respuesta.

Para medir las finísimas perturbaciones orbitales o de luminosidad de una estrella (lo que delataría que dicha estrella está en posesión de un planeta) hacen falta sofisticados telescopios y espectrómetros; pero por suerte, para detectar los indicios de un complejo solo hacen falta bolígrafo, papel y cronómetro. Es una experiencia tan sencilla que cualquiera puede realizarla en casa.

Jung, en Los Complejos y el Inconsciente, propone elaborar una lista de palabras inductoras, entre cincuenta y cien, procurando que no tengan relación entre sí (para no dar la sensación de que exista una narración). Se pide al interlocutor que conteste a cada una de ellas con la primera palabra que se le venga a la cabeza a la mayor brevedad posible. La teoría dice que si una palabra no lleva ninguna carga emotiva para una determinada persona, la respuesta será normal, es decir, en un plazo de tiempo breve y aludiendo más o menos coherentemente a su significado. Sin embargo, cuando una palabra roce o señale directamente a un complejo se producirá un comportamiento anómalo, apreciable tanto en la velocidad de reacción (más lenta) como en el significado (extraño o falso) de la palabra asociada. El analista anotará los tiempos de reacción así como las respuestas, para en una segunda ronda detenerse a indagar allí donde se hayan detectado indicios de complejo.

Jung nos proporciona, entre otros, este ejemplo:

Ante la serie: —agua —círculo —silla —nadar —azul —cuchillo —ayudar —peso y —preparado, el sujeto respondió (para las palabras que no lo afectaron) en un tiempo medio de 7/5 de segundo, mientras que para: —cuchillo —ayudar —peso y —preparado; el tiempo de reacción fue de: —20/5 —15/5 —10/5 y —8/5 de segundo respectivamente, y las asociaciones fueron falsas para "cuchillo" y "ayudar".

Con “cuchillo” aparece un tiempo de reacción prolongado que va decreciendo en el curso de las tres asociaciones siguientes: se llama a esto una perseveración y se establece la hipótesis de que la palabra “cuchillo” ha rozado la esfera afectiva del sujeto y su perturbación se ha extendido y afectado a las reacciones siguientes.

Después las respuestas vuelven a ser normales. Un tiempo de reacción prolongado se produce también ante “lanza” y más adelante con “pegar”, y en ambos casos las asociaciones fueron falsas. Por último, la palabra “puntiagudo” vuelve a ser causa de perturbación.

El sujeto era un hombre de 32 años, empleado en la época de la experiencia en una clínica, y se había presentado voluntariamente a la experiencia, le pregunté:
— ¿Ha notado que, a veces, ha vacilado largo rato?
— ¡No, he respondido siempre directamente!
— ¿Está usted seguro de que no ha cometido errores de reproducción?
— Sí; todas mis reproducciones eran fieles.
— Y aparte de eso ¿ha notado usted algo especial?
— No; si no fuera así se lo diría.
— ¿Me permite hacer una reflexión? Usted ha debido de vivir hace tiempo una historia muy desagradable, probablemente una reyerta a cuchillo que sin duda, tuvo consecuencias enojosas.
¡El hombre casi se cae de la silla!
— ¿Cómo lo sabe?
Le pregunté si era cierto. Me respondió:
— ¡Sí! Pero yo estaba a cien leguas de pensar en ello.
Había cumplido una condena de prisión en el extranjero a causa de una pelea a cuchillo en el curso de la cual había herido gravemente a su adversario. Era una mancha en su vida, y naturalmente, se había cuidado de que ninguna de las personas con las que actualmente trataba se enterara de ella.

Recuerda (Spellbound) - 1945 - Alfred Hitchcock